miércoles, 12 de octubre de 2011

LA MULTA


Siempre estoy pensando en regresar
doblar las manos como en la primaria
y descubrir a Dios jugando en mi pensamiento:

Recuerdo que vi a mi padre salir de la tumba
y marcharse conmigo después de su entierro.
Subí al coche que él ya no manejaba
y el asiento me parecía ahora demasiado grande;
Él en cambio se veía tan sobrio como copiloto.

Elena, date una vuelta por el cielo
y dile a mi padre que venga a verme
he chocado de nuevo y no tengo licencia
la vida me ha cobrado una multa muy alta.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Ya viste la película Gigantes de acero? Me acordé mucho de ti y de esta entrada que pusiste. Un saludo.
Dora

Liliana dijo...

Nunca se fue.
Tus manos son una extensión suya; lo que ves, una extensión de su mirada. Eres lo que eres por él. Somos más que presencia, somos ausencia y, a veces, ésta se siente más: deja una sensación fría en la espalda.

http://aquiesnuncajamas.wordpress.com

Nunca pude firmar con mi OpenID.
Salu2

Liliana dijo...

Mmm creo que ya aprendí cómo hacer los comentarios jaja too late.

Liliana dijo...

Mmm creo que ya aprendí cómo hacer los comentarios jaja too late.