lunes, 24 de octubre de 2011



Elena:

Patroclo no regresó de la guerra

O de la tienda de la esquina

Que es lo mismo

Zona de conflicto

Fue visto por activistas de derechos humanos Una mañana de octubre

Recogiendo cadáveres de compañeros de escuela.

En la federación tenían sus registros:

Estuvo en el ejército de formación

SEP

y lo mandaron a combatir con el arma de la ignorancia

he visto su foto en los periódicos

pero ya no esperamos su regreso

Dime si en tus palacios se dice algo sobre él.

tal vez no le reconozcas,

tú que jugabas con él cuando eran apenas niños

y el dibujo de su sonrisa cincelaba la tuya.

Sus nuevas manos

Ya no te dicen nada de esas antiguas que tomaban las tuyas jugando a la ronda

Estas nuevas manos que sostienen el arma del dictador asesinado

Despierta Elena, o deja la hora social para después

Regrésame el cuerpo amortajado de Patroclo

Para que apenas sus madres desconsoladas

Le lloren en Palestina

o en Ciudad Juárez

donde Raquel trabaja de afanadora

o Remendando pantalones

Maquilando un Imperio que se descose

Pau – la – ti – na – men - te.

3 comentarios:

Dora dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Liliana dijo...

¿Vivimos en zona de conflicto?
¿La llevamos con nosotros, acaso?

A veces dudo si el propósito de la lectura es responder o cuestionar, porque últimamente son más mis dudas que mis certezas.

¿Es Patroclo aquel niño que asistía conmigo a la primaria o soy yo? ¿Soy yo, con mis armas camufladas, quien lucha una guerra, que aparentemente repelo? A veces siento que luchamos de un bando, no sé si del que creemos o no, pero todos somos partícipes de lo que sucede.

Cyn dijo...

Extrañaba tus letras, amigo... Pasaba por aquí