lunes, 14 de julio de 2008

EN MÉXICO



Llegamos un domingo en la mañana, sin los sombreros pueblerinos, pero con los temores hasta el cuello. La intención era venir a un curso de comunicación y entonces aprender algo hacia el futuro. Todo di un giro cuando las cosas me hablaban de la poesía, del arte de escribir, de las cosas de las que hablamos. Inevitablemente escribimos para comunicar, de cualquier forma, todo siempre me habla de la poesía. Por ejemplo los cuerpos exquisitos de dos chicas que se besan en la terminal de insurgentes, mientras esperan el metrobús.

Hay que crecer con la idea bien puesta en la cabeza de la razón del porque escribimos. A mí me ha pasado que el escritor me supera infinitamente y no puedo seguirlo a donde me propone. El verdadero escritor es un guía, alguien que nos lleva del infierno al paraíso y al infierno de vuelta sin perdernos, con los ojos cerrados y sin bastón. Un verdadero escritor establece un diálogo con su lector, nunca un monólogo. No es el viejo maestro que enseña según los métodos inductivos, los métodos conductistas. El verdadero poeta construye.

Por eso me apasiona la letra de los conductistas, los verdaderos poetas que nos comparten la experiencia, y aprendemos de ellos y crecemos. Un poeta de verdad te da de a poco. Una que otra palabra que indagar, sueños que descubrir, te educa. Un verdadero poeta es tu amanuense.

Pero porque se da esta relación con el poeta. Porque la vida es una metáfora en sí misma. La metáfora no es otro mundo, sino una experinecia compartida. Para que una metáfora sea buena tiene que transmitirnos, sensaciones y experiencias. El arte culto dejará de ser arte, ese arte de la alta cultura que no entendemos no nos pertenece, está muy lejos de nosotros. Para llegar a ese arte tenemos que zurcar el largo camino de la experiencia. Accedemos a él cuando avanzamos en la comprensión del lenguaje y del signo, cuando en verdad lo decodificamos.

En poesía y en toda comunicación pretendemos decir. Pero decimos para ser escuchados. Si no carece de sentido escribir o publicar los textos. Más nos valdría guardarlo a los desperdicios. Cuando escribimos, antes de llevarlo a la presentación de un posible, debemos pensar en él, si este lector comparte mi experiencia y por tanto la sensación de la metáfora. Mi poema se vuelve efectivo cuando una parte de mi campo de experiencia entra en contacto con el campo de experiencia del otro. Así que buena suerte escritores. Cuando se bajen del metro de la ciudad de México y compartan la experiencia de haber sido manoseado como fruta de mercado en quincena. De tanta mano y arrimón ya me quedé pasado. Buena suerte, Buena suerte en sus metáforas.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Buena suerte en tus metàforas tambièn, amigo mìo... y un abrazo fuerte y muchas ganas de verte y conversar... cuìdate mucho... y no dejes de escribir.

Emilia Eloìsa.

"The comedian" dijo...

pues que le puedo dicir mi estimado pareciera ser una buena guía para los futuros escritores.
me gusto mucho lo que escribe sobre la metafora y coincido con usted en que la vida misma puede ser una metáfora.
bueno mi estimado nos vemos pronto
muchas suerte en lo que ande
cuidese
camara

Beltrán Leyva dijo...

yo "creo" que "escribo" para lacerar unicamente y lo más cierto es que no sea ni siquiera un escritor. Ojalá algún día pueda serlo.
Son chidos sus consejos, necesitamos consejos, la mayoría escribimos a lo puro menso.
Saludos
"escritor es un guía, alguien que nos lleva del infierno al paraíso y al infierno de vuelta sin perdernos, con los ojos cerrados y sin bastón"

son los verdaderos escritores, yeah!

Anónimo dijo...

Muchos abrazos y suerte en tu recorrido por esta inmensa metáfora: vida. Increbile todo lo que hace muchachito.

Dora.

Carlosgcw dijo...

tienes talento, igual y necesitas tener un conocimineto mas conceptualizado y llegar ahi, se que tu me entiendes

pero eres bueno

Miguel García dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Miguel García dijo...

Espero que esté muy bien, mi estimado Tom. Sólo pasé para saludarlo y ver si tenía algo publicado. Cuando leí su texto, me remitió a un fragmento de Borges en su libro de ensayos, Las siete noches: “Cuando leemos un buen poema pensamos que también nosotros hubiéramos podido escribirlo; que ese poema preexistía en nosotros.”

Quizá lo que yo trato de hacer cuando escribo sólo es comunicar esa idea, ese sentimiento que llegué a experimentar, y con esto quiero asegurarme, reafirmar que lo único que hacemos es escribir sobre las cosas más comunes y descubrir que por lo menos alguien concuerda contigo.

Bueno, fue un gustazo volver a saber de usté, mi estimado, ai se cuida y suerte. Adiós.

Durango Onof Hernández dijo...

kómo estas mi estimado tom?
Espero ke me concedas el honor de pasar por mi mugrero de blog pa ver ke se puede hacer por él
ahi estamos tom ke te la sigas pasando bien.