
A veces pasa que los amigos se vuelven dioses, que aspiramos a lo que ellos aspiran. Se puede pensar en los ejemplos de la literatural, el ejemplo clásico del Gilgamesh. Aquí un ejemplo.
Era el atrio de una Iglesia catedral
yo estaba unido a sus paredes,
esperando algún profeta que me diera salud
Tú te cruzaste por mis ojos entre tanta gente
Con tu sequito de vírgenes griegas
Diosas, amantes de Eros.
Y yo que era hijo de una meretriz persa
Te resultaba tan ajeno
Hay de mí que en una mirada te nací esclavo
Y me quedé sin patria, no suelo que bendecir
el adoquín me arrojaba de sus entrañas
y ni el cielo ni el sol miraron más mi albo rostro
Ya tu voz volvía a pasar en lo secreto
Por los altares de mi mente
Y deambulabas así, día y noche
Entre la espuma de una cerveza oscurecida por tu piel.
Preguntaste en un sueño por mi padre
Y yo te conté una historia del mar
Y una mujer que regresa cada atardecer.
Tú repetiste mi nombre y comenzaste una danza
Sobre la tumba de mi padre.
Una gota de tu sangre cayó sobre mi cuenca
Fue tu ofrenda a los pobres del templo
A los desposeído a los que no debemos mirarte
Y con esa sangre me quisiste tu amigo
Entonces me descubriste sin manos
Con un corazón oculto entre montañas
Lloviendo azucenas y fríos rocíos.
Ay emperador, vuelve tus ojos a mis manos
a las palomas, al mundo que por debajo existe
al apenas suelo que estoy amando
A tus pies donde vivo recogiendo limosnas.
Ay emperador, no malgastes amor en tu imperio
Buscando acrecentar tus glorias.
Aquí está tu corona y la paga de tus victorias
En nosotros tu pueblo,
en nosotros que hemos querido ser tus esclavos.
1 comentario:
Hola,
Como siempre necesito leer dos o más veces.
Sí, pasa... me gusta este poema. Me gusta Gilgamesh y tengo una amiga endiosada, a la que nunca alcanzaré... but, I`m still running...
Saludos. Lili´s
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